El Majismo, la navaja y el cuchillo en el traje popular español de los siglos XVIII y XIX
   
El Majismo, la navaja y el cuchillo en el traje popular español de los siglos XVIII y XIX

Los majos y las majas fueron los representantes de una moda y de una actitud en defensa de las tradiciones de la cultura española opuesta a las modas y cambios que provenían del extranjero. Estos majos españoles de finales del siglo XVIII y principios del XIX estaban motivados por una actitud política patriótica y por una filosofía basada en disfrutar de los placeres de la vida, las fiestas populares y las tradiciones. Los majos son una consecuencia del gran impacto que generaron las reformas ilustradas que desde inicio del siglo XVIII intentaron cambiar las formas de vestir y las diversiones tradicionales.

Con las convulsiones sociales de la Revolución Francesa de 1879, en España, los majos se convirtieron en una oposición política contra la postura afrancesada de la mayoría de ilustrados y liberales. Numerosos grupos de las clases populares se opusieron a las reformas o cambios culturales o sociales impulsados desde el poder y lo demuestran a través de la moda, la indumentaria y sobre todo con una actitud desafiante y contraria al afrancesamiento. La postura política radical se hizo evidente con el liderazgo de los majos en numerosas revueltas y alzamientos como los de Madrid de mayo de 1808 que desencadenaron la Guerra de Independencia Española (1808- 1814) donde el majismo resultó de algún modo triunfante al conseguir expulsar a las tropas napoleónicas del país.

El majismo es la denominación reciente que los historiadores dan a este fenómeno cultural. En origen se supone que aparece en ciertos barrios de Madrid cuando a finales del siglo XVIII las clases populares se oponen a las reformas introducidas por la monarquía ilustrada en España, las cuales pretendían hacer cambiar la forma de vestir imponiendo prohibiciones como la de usar capa o portar armas. Desde Madrid los majos fueron difundidos por las pinturas de Francisco de Goya que causaban admiración entre la nobleza y las clases burguesas adineradas, por lo que en honor a este pintor actualmente al traje de los majos se le denomina goyesco. Los majos que vivían en los barrios más castizos de la capital, Lavapiés y Barrio Maravillas, pero no eran exclusivos de Madrid. Desde la capital de la corte española muy pronto el fenómeno se reprodujo en otras ciudades, sobre todo en Andalucía, donde se copia y expande tomando carácter a veces regional con los majos andaluces.

Majo y maja es la denominación que ellos mismos se daban entre sí cuando iban vestidos con los trajes populares, aunque otras denominaciones muy extendidas fueron manolos y manolas y más tarde chulos o chulapos. Manolo es una derivación coloquial del nombre Manuel, y desde finales del siglo XVIII se usa como sinónimo de majo o chulo por asimilación con un famoso personaje teatral de una obra de Ramón de la Cruz (1769). Hoy en día se suelen emplear estos términos indistintamente para designar los personajes representativos del fenómeno designado como majismo, y se reserva el nombre de goyesco generalmente para al traje o la moda.

El Majismos aristocrático es la afición casticista de la aristocracia por el vestuario, las diversiones y las costumbres propias de majos y majas, incluyendo la música, bailes y diversiones populares, el flamenco, la tauromaquia, la zarzuela y el teatro. El personaje antagónico del majo es el petimetre, joven de clase alta, amanerado y ocioso que se aleja de las costumbres populares y defiende los valores de la Ilustración.

El momento que Goya reproduce los tipos de trajes y actitudes de los majos, ya a comienzos del S.XIX, coincide con la invasión del ejercito napoleónico en España, por lo que queda más clara la connotación política del majismo ya que se intentará responder a la invasión napoleónica con la exaltación de símbolos autóctonos. Los historiadores consideran que las escenas violentas representadas en las pinturas de Goya como el cuadro de El dos de mayo de 1808 en Madrid, son una representación gráfica de los majos iniciando una revuelta contra el poder francés. En el cuadro, los insurgentes españoles atacan a los mamelucos, mercenarios egipcios que combaten al lado del ejército francés. Las armas del pueblo representadas por Goya son las navajas y cuchillos usados por los hombres con indumentaria de majos que se opone a los sables y fusiles de un ejercito de mercenarios.

El majismo es un fenómeno que aparece en las clases populares pero que enseguida es imitado y difundido por numerosos personajes de la nobleza que al vestirse y relacionarse con majos buscan obtener el apoyo y la atención del pueblo español. Su forma de vestir fue adoptada por las clases privilegiadas retratadas en las pinturas de Goya, como la Duquesa de Alba y la Condesa de Chinchón que imitaban a las clases populares aunque con materiales mucho más lujosos.

El toreo de a pie se desarrolló como fiesta popular a la vez de la expansión de la moda de los majos. Los toreros vestidos con trajes de majos o goyesco consiguieron desplazar el toreo a caballo propio de la nobleza para convertirlo en un arte popular los toreros cuyo traje de luces evolucionó desde el estilo goyesco durante el siglo XIX y XX.

El traje a la francesa se introdujo en España progresivamente durante el reinado de Carlos II y María Luisa de Orleans, (sobrina de Luis XIV). El traje masculino se componía de medias hasta las rodillas calzón, chupa y casaca larga y en España se diferenciaba del traje tradicional con chaqueta corta y capa, la moda francesa se impuso en España al mismo tiempo que en las restantes cortes europeas. En España, con los reyes borbónicos su utilización se extendió a todas las clases sociales, salvo las más populares.

1- La prohibición de portar armas como implantación de las ideas ilustradas

El fenómeno del majismo está muy relacionado con el protagonismo de las revueltas y protestas de las masas populares en la historia española. Desde el motín de Esquilache de 1766, hasta la Guerra de Independencia de 1808 donde los majos fueron protagonistas y en ocasiones líderes e instigadores de este tipo de alzamientos contra las autoridades.

Este protagonismo de los majos o manolos es visto por el resto de la sociedad de una forma contrapuesta o ambivalente según quien lo observe. Desde un punto de vista ilustrado, o dese la autoridades e instituciones, se consideraba al majo como el representante de todos los vicios y defectos de un pueblo inculto y atrasado. Desde un punto de vista casticista, es el representante de las virtudes y valores eternos del pueblo español. La mayoría de los intelectuales del siglo XIX tomaron una clara postura en contra del majismo, pero la postura de Goya que tanto los admiraba e hizo protagonista de sus retratos demuestra que la aceptación del fenómeno del majismo era compleja y también era entendido como un fenómeno necesario y con ciertas virtudes.

El majismo como movimiento cultural tradicional se oponía a las prohibiciones de portar armas blancas. Los majos usaban y portaban navajas y cuchillos, este hecho lo conocemos por las numerosas citas literarias que dan fe de este hecho así como por la numerosa legislación y ordenanza que continuamente citan que las prohibiciones de llevar armas no son cumplidas ni respetadas.

El Rey Felipe V inaugura el siglo XVIII llegando al trono después de una sangrienta Guerra de Sucesión, en la cual el propio rey había mandado, al comienzo de su reinado, que se armase al pueblo ante la amenaza de los ejércitos del pretendiente Habsburgo. El nuevo monarca de la dinastía Borbón de origen francés logró la corona imponiéndose por las armas ante otros pretendientes, y resulta curioso que durante el periodo de guerra permitiese y animase al pueblo a armarse para defenderse de los enemigos que le disputaban el trono para luego en tiempos de paz exigir el abandono de todo tipo de armas. Por ordenanza de 1713 se hizo extensiva la prohibición del uso de armas cortas de fuego y de puñales o cuchillos comúnmente llamados rejones o jiferos y otras armas cortas blancas (2), debido a la proliferación de armas generada durante la guerra.

Por real orden de 25 de marzo de 1748 se reiteró la prohibición del uso de armas blancas a toda clase de personas, “dadas las nefastas consecuencias que resultan del uso de las armas blancas prohibidas como son rejones, cacheteros y otras semejantes y de lo preciso del remedio en tal perjudicial transgresión de la ley”. Por su parte, en la orden de 13 de marzo de 1753, consiguiente a la consulta del Consejo de Guerra, mandó el rey declarar comprendidas en la prohibición las navajas de punta, pequeñas o grandes, que fuesen de muelle, virola con vuelta, reloj u otro artificio que facilitase la firmeza de la hoja armada; los cuchillos de punta de cualquier calidad o tamaño; las bayonetas llevadas sin fusil o escopeta para el uso de la caza y cualquier especie de sable o cuchillo de monte menor de cuatro palmos de hoja y guarnición, “por ser éstos y demás cosas expresadas instrumentos inútiles para la propia defensa y muy proporcionados para usar de ellos alevosamente y en grave daño de las personas” Norma que tuvo su continuación con un decreto de 3 de julio de 1754 en el que se estableció que ninguna persona pudiese traer ni usar armas blancas cortas como puñales, rejones, jiferos, almaradas, navajas de muelle con golpe o virola, dagas solas, cuchillos de punta, chicas o grandes, aunque fuesen de cocina, ni de moda de faldriquera. Asimismo, se advirtió a los maestros cuchilleros, armeros, tenderos y mercaderes que no los fabricasen, vendiesen o tuviesen en sus casas o tiendas tanto en la corte como fuera de ella.

Todas estas reformas y prohibiciones no eran del agrado de la mayoría del pueblo español tuvieron una gran contestación social que provocó el conocido como Motín de Esquilache. En 1766 Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache, ministro de absoluta confianza del rey Carlos III,

Pretendía erradicar definitivamente de uso de la capa larga y el chambergo (sombrero de ala ancha, gacho, redondo, montera calada y otros modelos especificados) bajo el argumento de que el embozo permitía el anonimato y la facilidad de esconder armas, lo que fomentaba toda clase de delitos, violaciones y desórdenes. La oposición a esta prohibición junto con la elevada carestía d ellos alimentos produjo un motines y alzamientos en Madrid y otras ciudades que concluyeron con el destierro del ministro y la implantación de medidas de carácter social y redistributivo.

2- Exenciones a la tenencia y uso de armas prohibidas

A pesar de la prohibición general de usar o portar armas en las ciudades españolas a lo largo del siglo XVIII se introdujeron exenciones a favor de militares, nobles y cargos públicos. Por ejemplo la bayoneta era arma permitida para los soldados de la infantería de su ejército real, aunque se usase de ella en casos en que no fuese armado de fusil y se ordenó que todo tribunal de justicia ordinaria se abstuviese de proceder contra individuos militares que portasen bayoneta. Asimismo, se autorizó el uso de ciertas armas a los nobles, con la promulgación de la pragmática de 26 de abril de 1761. Concretamente, se les permitió, poder utilizar pistolas de arzón cuando fuesen montados a caballo.

También los correos y conductores de valijas contaron con la preeminencia de llevar consigo en los viajes y usar armas prohibidas, al objeto de defenderse de los continuos ataques que recibían y los empleados que para practicar diligencias concernientes al servicio real, llevasen cuchillos con licencia por escrito de los jefes de la tropa destinada a perseguir contrabandistas y malhechores.(1)

Todas estas prohibiciones de portar armas no tuvieron mucho efecto y desde luego los majos y majas no los respetaban. La existencia de cuchillos, puñales y navajas de todos los tamaños fabricadas a finales del siglo XVIII y a lo largo del XIX y que se han conservado hasta nuestros días son una prueba de que se usaron este tipo de armas a lo largo de todo el periodo a pesar de las prohibiciones. Los majos como usaron y llevaron estas armas como parte indispensable de sus ajuares y también en sus acciones como representantes de revueltas y algaradas populares.

Algunos cuchillos y navajas especialmente adornados, pudieron ser objetos de prestigio dentro de esta moda de los majos y manolos y así lo atestiguan algunas leyendas escritas en las hojas de estas armas blancas que dicen: “ Con tu manejo y mi acero a nadie le tengas miedo” "Antes que retroceder pinchar es mi deber” “Siendo con justa razón llegando la ocasión, soy defensa de mi dueño” “ Vivan mis dueños valerosos, que quien solo a mirarlos se atreviere sentirá mis colmillos venenosos” “No me saques sin razón No me guardes sin honor” “No me dejes de las manos que hay muchos enamorados”

Otras leyendas y decoraciones de navajas y cuchillos tradicionales españoles nos hablan del majismo como fenómeno romántico. A lo largo de todo el siglo XIX y quizás antes, fue frecuente regalar una navaja o cuchillo en el acto de pedida o compromiso matrimonial. Por lo tanto estas navajas primorosamente decoradas son una prueba del majismo como fenómeno cultural romántico.

goya mayo 1808 cuchillo español majo

Imagen 1: Cuchillo español de finales del siglo XVIII al pie del cuadro de Goya que representa el levantamiento del pueblo de Madrid el dos de mayo de 1808. Majos luchando a cuhillo y navaja contra los mamelucos y franceses.

3- Conclusión El majismo un intento de transgresión moral y cultural

La costumbre en las últimas décadas del siglo XVIII de algunos sectores de las clases altas de la sociedad española de imitar a las clases populares, generalmente ha sido interpretado como una reacción tradicionalista de la nobleza española, que se resistiría de este modo a las ideas ilustradas y buscaría la alianza del pueblo bajo. Pero una explicación tan simple no se considera completamente cerrada ya que la nobleza española nunca fue un bloque homogéneo y monolítico, o necesariamente antiilustrado. (3)

Los personajes literarios y pictóricos como los majos fueron construidos por oposición al petimetre afrancesado y por ello se dibujan como exageradamente españoles y costumbristas. Pero el motivo por el que fueron en su época criticados y rechazados fue porque por la iglesia y la monarquía fueron vistos como una grabe forma de transgresión moral y social). Las damas españolas que se vestían y actuaban como majas, no pretendían subvertir los roles sociales ni renunciar a sus privilegios, sino trasgredir normas sociales por diversión y como demostración de su capacidad social elevada.

Pero más allá de las imitaciones de la nobleza y de los retratos costumbristas el majismo nos ha dejado un gran legado de objetos, que además de los trajes son las armas blancas usadas por estos personajes. Navajas, cuchillos y puñales de fabricación española en centros cuchilleros como Albacete, Sevilla o Málaga que en el siglo XVIII y XIX produjeron bellas piezas decoradas con motivos de adornos vegetales, símbolos geométricos, corazones y leyendas escritas de carácter castizo. Todas estas armas cortas que nosotros hemos recuperado en la colección NAVAJA 19 son una prueba, resistente al tiempo, reales y palpables de armas usadas y exhibidas por los majos, majas, manolos y chulos españoles.

 3-1 El Manual del baratero y el uso de navajas y cuchillos en la nobleza española

El majismo de estas armas se puede ver en que durante todo el siglo XIX se adornan las navajas y cuchillos españoles con motivos decorativos antiguos, de estilo barroco, muy parecidos a los usados en el siglo XVII, prueba de que los majos no querían modas actuales ni extranjeras en sus armas. Una prueba literaria de la introducción del uso de armas populares como la Navaja española en la cultura del majismo el famoso libro de "El Baratero" obra anónima publicado en Madrid en 1849 con el castizo título de Manual del baratero o Arte de Manejar la Navaja el cuchillo y las tijeras de los Jitanos. Esta curiosa obra sobre el arte del manejo de la navaja se divide en cuatro partes. La primera comprende el mecanismo del arma y las diferentes posiciones. En la segunda se analizan las guardias y se explica el modo de acometer al contrario, dando una ligera idea de las varias suertes que se ejecutan, y de los giros. En la tercera se enseña el modo de manejar el cuchillo. Finalmente, en la cuarta, se enseña el manejo de las tijeras entre los gitanos.

Como dice el autor del Manual del Baratero en su prólogo: " Si nadie se escandaliza ni se levanta contra un tratado de esgrima, ni contra sus preceptos, antes por el contrario estos forman parte de la buena educación de las altas clases, y no es uno cumplido caballero si no sabe empuñar un florete o dar sablazos; si todo esto sucede, no hallamos razón para que alguno mirase con repugnancia la enseñanza de la navaja, y mucho más cuando nos proponemos dar preceptos a los hombres honrados para que sepan usarla como arma defensiva..." así pues también la navaja usada por barateros y tahúres fue a lo largo del XIX manejada y usada como arma defensiva e incluso objeto de estudio y enseñanza en escuelas de esgrima o de destreza española.

En la serie de televisión Curro Jiménez se ven varias escenas de personajes luciendo trajes de majos como el torero José Romero de Ronda que aparece en uno de los capítulos. El propio bandolero Curro Jiménez porta trajes de majo y cumple con algunos de los estereotipos del majismo al ser amante de mujeres de la nobleza y al defender su honor con numerosos duelos de navajas basados en las posturas del Manual del Baratero.


Aquí ponemos una selección de imágenes de cuchillos y navajas que por fecha de producción y por su calidad artística encajan con el fenómeno del majismo español. Todas estas armas corresponden a momentos del Motín de Esquilache, La Guerra de Independencia, o las calles de tahúres y Barateros recorridas por los majos y majas españoles

cuchillo d emajo español siglo XIX
IMAGEN 2: Cuchillo albaceteño de comienzo del siglo XIX. Decoración castiza a base de corazones, filigranas de motivos vegetales y lengueta con forma de cruz. Representación del arte popular español. Estos cuchillos y puñales eran portados por majos y majas los de menor tamaño.

navaja española arabe siglo xix

IMAGEN 3: Navaja española de estilo árabe o mudelana, siglo XIX. Gan tamaño, forma tradicional curvada, punta agresiva y la decoración resaltada en esmalte rojo que según los cronistas extranjeros era la preferida por los majos españoles.

cuchillo majo andaluz siglo xviii

IMAGEN 4: Cuchillo barroco malagueño del siglo XVIII. Este pudo ser el cuchillo de un majo o manolo andaluz. Decoración muy vistosa y tradicional en recuerdo a motivos vegetales, arabescos, geométricos y símbolos astrales antiguos.

puñal honor prostituta dama

Imagen 5: Puñal de honor para dama. Estos puñales albaceteños de pequeño tamaño pudieron ser portados por majas, chulapas, damas y prostitutas. Crónicas antiguas recogen que las mujeres españolas eran tan castas y castizas que los portaban en la liga para defenderse de ataques o vilaciones indeseadas.

NOTAS

  1. Resolución de 10 de julio y cédula del Consejo de 11 de noviembre de 1791 (No.R. XII,19,20).

  2. Pragmática de 4 de mayo de 1713 (N.R. VI,6, auto 6; No.R. XII,19,11; Archivo Histórico Nacional, Consejos, libro 1.475, nº 92, fol. 326). Mediante pragmática de 21 de diciembre de 1721 se volvió a repetir la anterior (N.R. VI,6, auto 9; No.R. XII,19,15).

  3. Con la navaja en la liga: discursos sobre nación y feminidad en España (siglos XVIII-XIX) Xavier Andreu Miralles (Universitat de València) Coloquio Internacional “Género, sexo y nación. Representaciones políticas en España y Francia (ss. XIX-XX)”, Valencia, 24-26 de febrero de 2010.

marzo 2021

Autor: Guillermo Gómez Modamio

Colección NAVAJA 19

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